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Grado de riesgo de incendio: cómo clasificar tu centro de trabajo

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HopperCat Admin

Fecha de publicación

El grado de riesgo de incendio de un centro de trabajo se clasifica en dos categorías —ordinario y alto— y se determina combinando dos variables: la superficie construida de la instalación y el inventario de materiales combustibles e inflamables que manejas. Esa clasificación es el punto de partida de todo, porque define cuánto y qué equipo contra incendio estás obligado a tener.

En México, el marco de referencia es la NOM-002-STPS-2010, publicada en el Diario Oficial de la Federación, cuyo Anexo A establece el método para clasificar el riesgo. Aquí te explicamos cómo se determina, qué implica quedar en cada categoría y por qué conviene hacer este ejercicio antes de comprar cualquier equipo.

¿Qué es el grado de riesgo de incendio?

Es la clasificación que describe qué tan probable y qué tan severo sería un incendio en tu instalación, en función de lo que hay dentro y de qué tan grande es. No es una etiqueta arbitraria: es la variable de la que dependen las medidas de prevención, el equipo de combate y la organización humana que la norma te pide.

Clasificar mal —o no clasificar— es el error de raíz que arrastra a todos los demás. Si crees que tu riesgo es ordinario cuando en realidad es alto, comprarás equipo insuficiente y lo descubrirás en la inspección o, peor, el día del incendio.

  • El grado de riesgo determina la cantidad y el tipo de extintores.
  • Determina si necesitas o no un sistema fijo contra incendio.
  • Condiciona la organización de brigadas, la capacitación y los simulacros.
  • Es la información que te van a pedir primero en una revisión de protección civil o laboral.

¿Cómo se determina el grado de riesgo según la NOM-002-STPS-2010?

La norma parte de dos datos objetivos de tu instalación: la superficie construida, medida en metros cuadrados, y el inventario máximo de materiales combustibles e inflamables que se almacenan, procesan o manejan durante el año. Con esos datos, el Anexo A define en qué categoría de riesgo queda el centro de trabajo.

Aquí es donde debemos ser claros: los límites exactos, las fórmulas y los umbrales están en la norma vigente, y es ahí donde debes validarlos para tu caso. No inventes ni supongas cifras; el ejercicio correcto es medir tu instalación y contrastarla contra el Anexo A oficial.

En términos prácticos, el procedimiento es este:

  • Mide la superficie construida total y la de cada área con uso o riesgo diferenciado.
  • Inventaría los materiales combustibles (cartón, madera, papel, plástico) y los inflamables (solventes, aceites, gases, líquidos), con sus volúmenes reales máximos del año.
  • Aplica el criterio del Anexo A de la NOM-002-STPS-2010 para ubicar tu centro de trabajo en riesgo ordinario o alto.
  • Documenta el resultado y la memoria de cálculo: es el respaldo de todas las decisiones de equipo que vienen después.

Riesgo ordinario vs. riesgo alto: ¿qué cambia?

La diferencia no es de matiz: cambia el nivel de protección exigido. Un centro de trabajo de riesgo ordinario se protege, en lo esencial, con medidas de prevención, extintores adecuados, señalización y un plan de emergencias. Conforme el riesgo sube a alto, la norma incorpora requisitos adicionales.

Entre esos requisitos adicionales para riesgo alto está contar con un sistema fijo contra incendio y una mayor densidad de equipo de combate. Los parámetros específicos —cuántos extintores por superficie, qué sistema fijo aplica— los define la norma según tu caso, así que valídalos contra el Anexo A y con un especialista.

  • Riesgo ordinario: prevención, extintores del tipo correcto, señalización, iluminación de emergencia y plan de atención a emergencias.
  • Riesgo alto: todo lo anterior, más sistema fijo contra incendio y mayor exigencia de equipo y organización.
  • En ambos casos: capacitación, brigadas, simulacros y evidencia documental de que todo existe y se mantiene.

Del grado de riesgo al equipo: extintores, hidrantes y sistemas fijos

Una vez que conoces tu categoría, la selección de equipo deja de ser una compra a ojo y se vuelve una decisión técnica. Para riesgo alto, la red de hidrantes con sus gabinetes, mangueras y boquillas suele volverse necesaria, y no funciona sin un equipo de bombeo que sostenga la presión y el caudal de diseño.

El orden correcto es clasificar primero y comprar al final. Comprar antes de clasificar es como cotizar sin plano: casi siempre terminas con equipo de más en un lado y de menos donde importa.

  • Extintores: tipo de agente y cantidad acordes al riesgo presente, accesibles, señalizados y con carga vigente.
  • Red de hidrantes: gabinetes, mangueras y boquillas compatibles entre sí, dimensionados para la demanda.
  • Equipo de bombeo: capacidad para sostener caudal y presión de diseño, con reserva de agua dedicada.
  • Detección y alarma acordes a la ocupación y al riesgo del centro de trabajo.

Errores comunes al clasificar el riesgo

En campo, estos son los tropiezos que más veces obligan a rehacer el trabajo:

  • Estimar la superficie 'de memoria' en lugar de medirla área por área.
  • Subestimar el inventario de inflamables usando promedios en vez del máximo real del año.
  • Clasificar toda la planta con un solo criterio cuando hay áreas de riesgo muy distinto.
  • Comprar equipo antes de tener la clasificación, y luego forzar la instalación para que 'cuadre'.
  • No documentar la memoria de cálculo, de modo que no hay cómo defender la clasificación en una revisión.

Clasificar el grado de riesgo es el primer paso —y el más sencillo y económico de corregir— de todo el sistema contra incendio de tu instalación. Hazlo con datos reales, valídalo contra la norma y deja documentada la memoria de cálculo antes de cotizar cualquier equipo.

En ESI te asesoramos sin costo para traducir tu grado de riesgo en el equipo que tu instalación realmente necesita. Somos representantes directos de las marcas que manejamos y mantenemos stock para entrega inmediata a todo México. Escríbenos por WhatsApp al 55 3006 9077 y lo revisamos contigo.

Esta guía es informativa y no sustituye la norma vigente ni la asesoría de un especialista o de protección civil. Valida los requisitos específicos de tu instalación con la norma oficial y con nuestro equipo técnico.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos grados de riesgo de incendio existen en la NOM-002-STPS-2010?

La norma clasifica el riesgo de incendio de un centro de trabajo en dos categorías: ordinario y alto. La categoría se determina con la superficie construida y el inventario de materiales combustibles e inflamables, según el criterio del Anexo A.

¿Qué datos necesito para clasificar mi grado de riesgo?

Principalmente dos: la superficie construida en metros cuadrados de tu instalación y el inventario máximo anual de materiales combustibles e inflamables que almacenas, procesas o manejas. Con esos datos se aplica el criterio de la norma.

¿Un riesgo alto obliga a tener sistema fijo contra incendio?

Los centros de trabajo clasificados con riesgo de incendio alto deben contar con requisitos adicionales, entre ellos un sistema fijo contra incendio. Los parámetros exactos aplicables a tu caso debes validarlos con la norma vigente y un especialista.

¿Puedo clasificar el riesgo yo mismo o necesito un especialista?

Puedes reunir y medir los datos internamente, pero la clasificación y el proyecto de protección conviene validarlos con un especialista, sobre todo si el resultado es riesgo alto o si tienes áreas con inventarios de inflamables importantes.

¿Cada cuándo debo revisar la clasificación de riesgo?

Conviene revisarla cuando cambian las condiciones que la determinan: ampliaciones de superficie, nuevos procesos, o incrementos en el inventario de materiales combustibles e inflamables. Un cambio en esos factores puede mover tu instalación de categoría.

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